Las pisadas
sobre la lluvia
la lluvia
en los adoquines
los pies plantándose
germinando
en los recorridos
supraterrenales.
Esa gélida brisa
en el rostro
introduciéndose
por las cuencas
de los ojos.
El halo alrededor
de aquellas luces
de la nocturnidad
silente de la urbe.
De la noche urbana
que compartimos
cada quién
en su agujero
de comfort
aclimatados
al tiempo
del perímetro asolado.
Mostrando entradas con la etiqueta aguantando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aguantando. Mostrar todas las entradas
martes, 2 de abril de 2013
ciudad
Etiquetas:
acantilado,
agonía,
aguantando,
angustia,
apariencia,
arte,
asfixia,
brevedad,
conmigo,
cosas,
cuerpo,
escribir,
espectáculo,
experiencia,
imagen,
letras,
poema,
poesía,
simplicidad
sabiendo
Qué distinto
es ahora
sabiendo como sé
que lo había
imaginado.
Que soy sólo yo
quien te desnuda
y te penetra
con la vista
y después
se recrea relamiéndose
-pensando-
en destrozarte
-atarte a la cama-
y arrancarte
esas dos pieles
reversibles
succionarte
desde dentro
por mi útero
y deglutirte
a través
de mis fosas
vaginales.
Abducirte
desde el centro
de la nada.
Aspirarte
desde abajo
hasta la boca
destilarte
hasta hacerme
con tu esencia
en el centro
de mi pecho.
Que un único
acto físico coital
te permute
en ingrediente
impermeable
que me quede
en las entrañas
para siempre.
Que yo pueda
absorverte sin clemencia
y esconderte
en mi plexo crepitante.
es ahora
sabiendo como sé
que lo había
imaginado.
Que soy sólo yo
quien te desnuda
y te penetra
con la vista
y después
se recrea relamiéndose
-pensando-
en destrozarte
-atarte a la cama-
y arrancarte
esas dos pieles
reversibles
succionarte
desde dentro
por mi útero
y deglutirte
a través
de mis fosas
vaginales.
Abducirte
desde el centro
de la nada.
Aspirarte
desde abajo
hasta la boca
destilarte
hasta hacerme
con tu esencia
en el centro
de mi pecho.
Que un único
acto físico coital
te permute
en ingrediente
impermeable
que me quede
en las entrañas
para siempre.
Que yo pueda
absorverte sin clemencia
y esconderte
en mi plexo crepitante.
Etiquetas:
agonía,
aguantando,
angustia,
apariencia,
imagen,
irresistible,
letras,
locura,
palabra,
Piedad García-Murga,
poemas,
poeta,
precipicio,
sencillez,
vida,
visiones,
yo
domingo, 24 de marzo de 2013
de Dar Suave para Roth Duro
Has sido
el más dulce
infierno
para mí.
Has sido esa
amiga maternal
que tan desesperadamente
ansiaba.
Has sido
muchas cosas
que ya no eres.
Tú, iluminando
mi mente
como la más miserable
pérdida
que haya atravesado.
Peor que ninguna otra.
Ninguno
de los jodidos hombres
que he conocido
ha tenido
tanto peso
y permanecido
durante tanto tiempo
en mi "Saquito de Fracasos"
de esta terrible
manera
en que tú perduras.
Demasiadas veces,
cual avestruz,
hundo mi cabeza
en este zurroncito hediondo.
Y allí,
en el fondo,
estás tú
mirándome
tus labios diciéndome:
-No puedo
Fui una pedazo de
comemierda
de amiga, lo sé.
Joder, lo siento.
De verdad que lo siento.
-No puedo.
He decidido
despojarme de ti,
aunque probablemente
acabe lloriqueando.
Por las muchas veces
que bailábamos juntas
tratando de, no sé,
rompernos los huesos,
un baile de miseria
como queriendo destruir
una maldición
sobre nosotras,
como si para exorcizar
nuestras almas.
Hasta más abajo
del fin del hueso
de la espalda.
Aún puedo verte
justo delante de mí
bailando
asintiendo
latiendo
como una poderosa
Reina Negra de Ébano
casi alterando
la rotación de la tierra
-y el rumbo de otros planetas-
con la presión
de nuestro cuerpo.
Con nuestro poderoso
movimiento de conciencia.
Como las Ménades sacudiendo
su fenoménico peso.
Prestas para el sacrificio.
Corro.
Corro lo más rápido
que me es posible
esperando lograr dejar
tus ojos atrás.
Eres tan jodidamente
indispensable
para mí.
-No puedo
librarme de ti-
Ahora soy un poco
más como tú.
No puedo,
en serio,
deshacerme de ti.
Y me contenta,
en realidad,
ya que así
jamás nunca
te irás del todo.
Aunque no me quieras cerca
te encuentro en mis muslos
cuando intento romperme el cerebro,
bailando
casi demente,
autodestruyéndome
de esta maldita forma
en que pienso o actúo.
Ninguno
de los jodidos hombres
que he conocido
ha permanecido tanto
como tú
en mi "Saquito de Fracasos".
Que pesa ya demasiado.
Perdóname, por favor.
el más dulce
infierno
para mí.
Has sido esa
amiga maternal
que tan desesperadamente
ansiaba.
Has sido
muchas cosas
que ya no eres.
Tú, iluminando
mi mente
como la más miserable
pérdida
que haya atravesado.
Peor que ninguna otra.
Ninguno
de los jodidos hombres
que he conocido
ha tenido
tanto peso
y permanecido
durante tanto tiempo
en mi "Saquito de Fracasos"
de esta terrible
manera
en que tú perduras.
Demasiadas veces,
cual avestruz,
hundo mi cabeza
en este zurroncito hediondo.
Y allí,
en el fondo,
estás tú
mirándome
tus labios diciéndome:
-No puedo
Fui una pedazo de
comemierda
de amiga, lo sé.
Joder, lo siento.
De verdad que lo siento.
-No puedo.
He decidido
despojarme de ti,
aunque probablemente
acabe lloriqueando.
Por las muchas veces
que bailábamos juntas
tratando de, no sé,
rompernos los huesos,
un baile de miseria
como queriendo destruir
una maldición
sobre nosotras,
como si para exorcizar
nuestras almas.
Hasta más abajo
del fin del hueso
de la espalda.
Aún puedo verte
justo delante de mí
bailando
asintiendo
latiendo
como una poderosa
Reina Negra de Ébano
casi alterando
la rotación de la tierra
-y el rumbo de otros planetas-
con la presión
de nuestro cuerpo.
Con nuestro poderoso
movimiento de conciencia.
Como las Ménades sacudiendo
su fenoménico peso.
Prestas para el sacrificio.
Corro.
Corro lo más rápido
que me es posible
esperando lograr dejar
tus ojos atrás.
Eres tan jodidamente
indispensable
para mí.
-No puedo
librarme de ti-
Ahora soy un poco
más como tú.
No puedo,
en serio,
deshacerme de ti.
Y me contenta,
en realidad,
ya que así
jamás nunca
te irás del todo.
Aunque no me quieras cerca
te encuentro en mis muslos
cuando intento romperme el cerebro,
bailando
casi demente,
autodestruyéndome
de esta maldita forma
en que pienso o actúo.
Ninguno
de los jodidos hombres
que he conocido
ha permanecido tanto
como tú
en mi "Saquito de Fracasos".
Que pesa ya demasiado.
Perdóname, por favor.
Etiquetas:
acantilado,
agonía,
aguantando,
amor,
angustia,
conmigo,
contigo,
cosas,
cuerpo,
escribir,
experiencia,
imagen,
letras,
literatura,
locura,
mirada
lunes, 11 de marzo de 2013
deseo
Luchamos
contra
la
intempestiva
impaciencia
del
deseo.
Ese
picor
hermoso
y lascivo.
-Que
se
escurre-
como
engullendo
hacia
adentro
Conteniendo
el
impulso
prorrogando
el
orgasmo,
apretando
los
músculos
encajándose
abajo.
Basculando
la
pelvis.
Un
contra-camello
infinito
barriendo
el placer
hacia
el centro mismo
agarrarlo
turgente
amordazarlo
despierto
sofocar
su resuello
hasta
que podamos
por
fin
dejarlo
suelto.
Etiquetas:
aguantando,
cosas,
deseo,
experiencia,
imagen,
palabra,
Piedad García-Murga,
poema,
poeta,
simpleza,
versos,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)