Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de abril de 2013

el hombre de la otra

El deseo
de masturbarse
como si 
emancipándose del gozo,
como si
tocando lo del prójimo,
como si 
robándoselo a ella.

Otorgarme el placer
pensando
en ese hombre
que es de otra.

follarte mentalmente

Follarte
en mi mente.
Follarte mentalmente.
Frotarme
contra ese pecho
ese cuerpo
gigántico y caliente.

Mirarte y no ser
el rechazo inconexo.
Ese vínculo incómodo.

sabiendo

Qué distinto
es ahora
sabiendo como sé
que lo había 
imaginado.
Que soy sólo yo 
quien te desnuda
y te penetra
con la vista
y después 
se recrea relamiéndose
-pensando-
en destrozarte
-atarte a la cama-
y arrancarte
esas dos pieles
reversibles
succionarte
desde dentro
por mi útero
y deglutirte
a través
de mis fosas
vaginales.
Abducirte
desde el centro
de la nada.
Aspirarte
desde abajo
hasta la boca
destilarte
hasta hacerme
con tu esencia
en el centro
de mi pecho.

Que un único
acto físico coital
te permute
en ingrediente
impermeable
que me quede
en las entrañas
para siempre.

Que yo pueda
absorverte sin clemencia
y esconderte
en mi plexo crepitante.

mirar

Mirar sin más
no debería ser
tan malo.
Mirar y
morderse 
de ganas
la campanilla.
Tragarse
el impulso
de comerte a besos.

por vez primera

Cuando te vi
por vez primera
me disparé 
descontroladamente
por encima
del umbral
de alerta.

lunes, 4 de marzo de 2013

la voz insomne


La voz
sí, la voz
en cierta medida
es vagamente
familiar.
No así
las irreconocibles
y ajenas curvaturas.
La aglutinante
expansión
alrededor
de la
agazapada
silueta.
Y en ese bucle
contraído,
de óseo chirrido
e infranqueable
exclusividad
los pliegues
mórbidos
apuntan
los cincelados
límites.
Marcas abyectas
replican
la memoria
del nacimiento
frustrado, y la quema
preventiva,
de un par de alas
nuevas,
prometidas.

sábado, 16 de febrero de 2013

el espectáculo


¡Damas y Caballeros!

Aquí comienza
el espectáculo
del que, les aseguro,
ustedes
serán
los protagonistas:

Comiencen
de una vez
a comportarse
como completos
extraños
los unos con los otros
y reciban
el asombroso
resultado
con un fuerte aplauso.

domingo, 10 de febrero de 2013

¿por qué no?


¿Por qué no
acabarnos 
las frases?
Mordernos
fuerte
nuestro propio
pezón
llamando 
de madrugada,
a deshora.
Desprevenirnos,
quizá
hasta espantarnos,
asestando 
un estoque,
al austero equilibrio
del descanso
matinal.
Elevar mucho, 
pero que mucho,
más de un tono,
desafinar
la cimitarra.
Lanzar bolsas
del Mercadona
llenas de agua
por la ventana.
Reinventarnos
en el ridículo,
sobreexponernos
a la luz de la cámara.
Beber del 
jugo del riesgo.
¿Y por qué no
tragarnos
el placer
junto al fracaso?

el camino

Anhelo 
serenamente 
el camino 
de vuelta a casa. 
Esa inspiración 
asintomática 
nocturna 
que me acerca 
a tu esencia. 
Una acompasada 
danza
de aire.
Balanceo etéreo.
Adoro tomar
mi camino de vuelta
como respiro
este oscuro baile.

lo terrible

Casi fue 
una proeza 
llegar hasta 
el borde del fin 
de los tiempos, 
acercarse y mirar 
el vacío 
a los ojos. 
Luego darse
la vuelta
abocándose
al campo.
Ignorar
ese influjo
            - desoir la llamada
que te pide
que saltes
            -que te hundas
                             abajo- 

que te ruge
         ¡Que saltes!
hacia el fin
del presente.

jueves, 3 de enero de 2013

El Paladar Perdido

Hace varios años decidí hacer oficial mi relación con el lenguaje. Celebrar la misma y reconocerla públicamente. Publiqué un poemario bajo el título de El Paladar Perdido.

Este proyecto vio la luz en formato papel en 2011, pero no me he visto con el entusiasmo necesario como para poder defenderlo hasta ahora.

Es un poemario intimista y sencillo.

Pretende llegar, tocar y conectar con un lenguaje casi hablado.

Mi editorial, Ediciones Antígona, me ha comunicado que han decidido cambiar de Distribuidora, por lo que me invitan a hacer como autora, un pequeño esfuerzo para la difusión de la obra, ahora que han doblado sus esfuerzos por dar presencia a nuestros ejemplares tanto en las librerías físicas, así como en formato e-book y plataformas de venta on-line.

Para conseguir un ejemplar -que os aseguro disfrutaréis, y que con todo cariño os dedicaré- tenéis las siguientes opciones:

- La Casa del Libro.
- Librería de El Corte Inglés.
- Cualquiera de la mayoría de librerías de Letras de Madrid.
- A través de internet en cualquier plataforma como amazon.es. (Simplemente escribe en Google "Piedad García-Murga El Paladar Perdido" y saldrán miles de opciones).
- O bien contactando conmigo personalmente, yo tengo ejemplares que la editorial me brinda con el fin de recuperar la inversión inicial.

Y por si os fuera de interés, aquí os dejo un fragmento del Prólogo (mucho mejor que los poemas que lo suceden), que me hincha el pecho como un pavo real:


¿Se puede contar poco y contar mucho a la vez? Yo creo que sí. Se puede contar poco y decir mucho, por ejemplo. Se pueden decir muchas cosas, contándolas con cuentagotas o, si hablamos de poesía, con la claridad y la brevedad que destilan los versos de El paladar perdido. No puedo imaginarme con barroquismos una poesía como esta, que habla de la traumática pérdida de la inocencia, del calambre que da a veces el contacto con el otro y la conmoción posterior: ¿no era la carne tibia?, ¿qué engaño es este? Es algo tan común... qué sentido tiene usar para ello un lenguaje que no sea el del habla, dotado de la gravedad que solo el verso breve tiene. Porque, qué duda cabe, el verso largo solo sirve para preparar el flechazo que supone el verso corto, es un tensar el arco, una espera dramática que, si se alarga demasiado, se puede volver inútil. La concentración es una cualidad, ya lo sabían los imagistas. Los versos de Piedad son flechazos en ese sentido, y hieren, pero a veces saben a fresa. 
          Por Borja Menéndez Díaz-Jorge



Muchísimas gracias por vuestras visitas a este blog y por vuestro afecto. Ante todo soy una persona y lo que me nutre es vivir y compartir experiencias.



lunes, 26 de noviembre de 2012

la ventana


A través de
los olivos
interpuesta tú
entre la brisa
y la bocanada.
Entre el vapor y
la siembra.
Entre la uva
y la guadaña.
Corren en círculos...
Palpita en el agua.
El mundo al desnudo
entre un vidrio
y tú.
El mundo escondido
reverberando
entre las ramas.
La vida de lejos
y la blanca ráfaga.
Entre la noche
y el sur
la respiración
atrapada
dentro
de una jaula.
El vuelo de las aves
y su revuelo
frenético
dentro de
tu alma.
Los ojos
en las nubes
y el oxígeno en la garganta.
Tu hogar
en ningún sitio,
y tu mano
en la ventana.

miércoles, 18 de abril de 2012

quemar los versos

Si ahora
en este abismo
de silencio
yo irrumpiera
me sincerara
por completo
y en la distancia aún
brotase
habría de quemar
los versos

Y si confesara lo
que me oculto
porque me niegas
y me rechazas
y no lo acepto.

No sé que me pasa
pero quisiera…
Poder ser libre
completamente
para escribirte


Te escribo siempre
-aun sin sentido,
ni lógica
ni aprobación-
Y no conozco
ninguna otra
manera alguna
similar siquiera
de haber querido.
Que yo no puedo
aceptar que tú
no sientas
no palpites
que no me ames
al fin y al cabo,
que no desees,
que no me esperes…
que no soporto
la Verdad
y no comprendo
tenerte cerca
y haberte
sentido temblar.

Todo esto a mí
me desquicia
quiero estamparte
quiero que seas
un hombre
y estés con ella,
O seas hombre
y estés conmigo
aunque mañana
ya no estés más.

O que me digas
que fue lo efímero
que tú escapabas
que me volcaste
Para probarte
y me volteaste
todas las veces
-y yo aterida-
por conocerte

en otra amante
y que ya nunca
fue nada más.
Pero te espero
y me avergüenzo
por no avanzar
y confesarlo
de imaginar,
rememorarte
y si perdiera
la sensatez
y yo no reprimiera
cosas, absurdas
cosas así como
las que te escribo
sólo cabría, sé,
yo debería…
Habría entonces
no hay otro modo
quemar
los versos
que a mí me hunden,
que te resbalan

A fuego con
mi amor maldito.