Casi fue una proeza llegar hasta el borde del fin de los tiempos, acercarse y mirar el vacío a los ojos. Luego darse la vuelta abocándose al campo. Ignorar ese influjo - desoir la llamada que te pide que saltes -que te hundas abajo- que te ruge ¡Que saltes! hacia el fin del presente.
quisiera ser una hebra de la tierna tierra verde como verdeante césped nacida, o como aguja de pino yaciendo boca-arriba quisiera que te tumbases todo tu cuerpo el peso de todo tu ser encima mía y me recostases aplastada, finalmente vencida con el peso de tus huesos y la respiración invertida